
Mientras María repasa la historia de Dios, llegamos al final de nuestra serie. Él nos ve y nos conoce a cada uno de nosotros. Él es el Salvador, Dios hecho carne, que ofrece libertad y liberación de la esclavitud. Él es suficientemente poderoso como para resucitar a los muertos y suficientemente compasivo como para acercarse a las personas en sus aflicciones y penas más profundas. Él tiene toda la autoridad para perdonarnos y redimirnos, incluso después de cometer los actos más horribles y vergonzosos. Y su palabra es definitiva, incluso en la muerte. Observen cómo responde Rivka a Jesús.
36 Todavía estaban ellos hablando acerca de esto, cuando Jesús mismo se puso en medio de ellos y dijo:
—¡La paz sea con ustedes!
37 Aterrorizados, creyeron que veían a un espíritu.
38 —¿Por qué se asustan tanto? —preguntó—. ¿Por qué les vienen dudas? 39 Miren mis manos y mis pies. ¡Soy yo mismo! Tóquenme y vean; un espíritu no tiene carne ni huesos, como ven que los tengo yo.
40 Dicho esto, les mostró las manos y los pies. 41 Como ellos no acababan de creerlo a causa de la alegría y del asombro, preguntó:
—¿Tienen aquí algo de comer?
42 Le dieron un pedazo de pescado asado, 43 así que lo tomó y se lo comió delante de ellos. 44 Luego dijo:
—Cuando todavía estaba yo con ustedes, les decía que tenía que cumplirse todo lo que está escrito acerca de mí en la Ley de Moisés, en los Profetas y en los Salmos.
45 Entonces les abrió el entendimiento para que comprendieran las Escrituras.
46 —Esto es lo que está escrito —les explicó—: que el Cristo padecerá y resucitará al tercer día; 47 en su nombre se predicarán el arrepentimiento y el perdón de pecados a todas las naciones, comenzando por Jerusalén. 48 Ustedes son testigos de estas cosas. 49 Ahora voy a enviarles lo que ha prometido mi Padre, pero ustedes quédense en la ciudad hasta que sean revestidos del poder de lo alto.
50 Después los llevó Jesús hasta Betania; allí alzó las manos y los bendijo.
Profundizando (discusión adicional si el tiempo lo permite)....
En este segmento, vemos que Rivka decide seguir a Jesús. Consideren las implicaciones de seguirlo y qué significaría eso para su vida. ¿Desean ser liberadas del pecado? ¿Ser perdonados y redimidos? ¿Ser vistos y conocidos? ¿Tener alguien en quien confiar? Una fe genuina y un pesar sincero por el pecado es lo que Jesús nos pide. Una vez que se han acercado a él, pueden estar seguros de que él verá y honrará su fe ahora y para siempre. Ahora que han considerado a Jesús, es momento de tomar una decisión. ¿Lo seguirán?
Nota del líder: Es importante darles a las personas la oportunidad de decidir seguir Jesús. Asegúrese de preguntarle al grupo: «¿Alguno oró con Rivka? ¿A alguien le gustaría hacerlo?». Si es más apropiado, acérquese a cada mujer individualmente fuera del grupo.?

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